Si bien en la actualidad existen raticidas muy potentes y efectivos, la protección más conveniente empieza por la higiene y limpieza del hogar.
Es importante limpiar con frecuencia los lugares de la cocina en que se guardan alimentos, sobre todo harinas y otros productos secos.
No se debe dejar basura estancada por mucho tiempo y no dejar lugares que promuevan el estancamiento de agua.
Tapar agujeros o recovecos que sirvan a los roedores para construir sus nidos.
Controlar los rincones del jardín y de las zonas más oscuras del hogar, los animales domésticos suelen ponerse nerviosos cuando detectan la presencia de roedores.